domingo, 8 de enero de 2017

Trío con un Caní

Esta es una de mis parejas habituales, típico matrimonio de 39-40 años, él cornudo mirón y pajillero y ella de las que no dice que no a una polla o a dos.

Quedé con ellos con la intención de follarme a la esposa y él, como siempre, pajearse mirando y meterse el dedo en el culo, como le gusta. Pero me propusieron una fantasía que tenían desde hace tiempo.

La fantasía en sí era subir al coche ella y yo, en la parte de atrás y el cornudo conducir, algo que ya habíamos hecho muchas veces, y donde ella y yo podemos disfrutar de nuestros cuerpos, tocamientos, sexo oral y besos mientras el cornudo mira por el retrovisor.

Pero esta vez el cornudo me propuso hacer lo del coche pero buscar una pareja de choni i caní que nos miren. De esa forma salimos con el coche en busca de sexo por el parquing de una discoteca de jóvenes.

Al llegar al aparcamiento el cornudo se acercó con el coche a una pareja de veinteañeros, ella rubia de bote pelo corto, buen cuerpo, él con crestita pero medio rapado. A lllegar a ellos, que andaban por el parquing en dirección a la discotera, bajé el cristal de atrás y les dije:

- Eh, chavales! Mirad qué hay aquí.

Ellos se asomaron y como no vieron a la mujer del cornudo desnuda con las piernas abiertas y a mí tocándole los pechos de forma lasciva. LEs dije:

- ¿Os apetece ver cómo me follo a esta señora y su marido, mira?

El chaval dijo que sí pero miró a su novia pero ella se ruborizó y se fueron. Nada... mala suerte.

Un poco más adelante había un chaval que iba solo de unos 23 o 24 años. Le dije lo mismo y el tío se animó. Subió al coche, junto con nosotros dos y el marido con la polla fuera mientras conducía. Se iba tocando.

En el coche el chaval empezó a sobar ala hembra de pies a cabeza. Empezó a comerle las piernas y los pies, los sobacos ,las manos, las tetas... Todo. No tenía ningún problema en chuparle nada a la señora.

Es entonces cuando ella empezó a gemir como le gusta. A perrear y a gritarle al cornudo, lo que estaba disfrutando ella con dos pavos de polla erecta para su coño dulzón y chorreante...

El cornudo iba a mil, al final siguió conduciendo por la autopista y fuimos a una casa abandonada a follarnos directamente a la mujer entre el caní y yo. Llegamos y el cornudo sacó el colchón inflable habitual para estas cosas, lo conectó al mechero del coche y ale, a hincharlo. Dos minutos mientras el cani y no nos comíamos a su mujer por el coño y el culo y el cornudo nos preparó una camita socorrida pero funcional, con una sabanita y todo sobre el colchón inflable. La señora necesitaba ser complacida.

Lo intentamos los dos por el coño, las dos pollas, medio metidas el su chocho chorreante y medio peludo. Luego el cani la empotraba por el coño como un desesperado, como un zombie compulsivo y gruñiendo sucios insultos para la hembra y su cornudo marido y yo gozando del ano de la chica. Que como su marido sabe, es una de las partes que más me gusta penetrarle a su señora.


Más tarde le dejé al cani darle por el culo a la chica y ella encantada:

- Dame cabrón, soy una puta sucia y asquerosa. Mira Antonio cómo me follan dos machos de verdad. CABRONNN!!!

Entre culo y coño la señora quedó bien complacida. Ambos eyaculamos sobre la cara y pechos de la señora y luego su marido se dedicó a lamer su coño sucio y nuestras corridas.

Aún se me pone tiesa de pensar en esta experiencia.

jueves, 7 de enero de 2016

Haciendo fotos a pareja madura

En una ocasión me contacté con un matrimonio maduro, de 64 años, que querían mostrarse desnudo ante un hombre más joven, practicar sexo y ser fotografiados y filmados en vídeo.

Conocí a esta pareja en un local liberal y tras tomar una copa con ellos me confesaron que les apetecía mucho ser fotografiados así y sobretodo filmados por un chico mientras este hacía comentarios de lo que estaba viendo.



Esa misma noche en el local liberal y en un reservado, con el móvil de él hice una filmación pornográfica mientras el marido desnudaba a la mujer, la tocaba, la mostraba a la cámara, le separaba los muslos, enseñaba su vagina y su ano bien abiertos y acabaron masturbándose ambos en la cama mientras yo los filmaba con la polla fuera, pajeándome y haciendo comentarios guarros.

No es mucha cosa, pero es algo morboso, no creéis?

Un saludo.

martes, 5 de enero de 2016

Penetrando a Montse después de 3 años sin follar

Este polvo me encantó. Ya sabéis que últimamente me seducen bastante acostarme con mujeres muy recias. En este caso, Montse, una casada de 39 años y de 120 kg peso, sufridora día a día porque descubrió a su marido acostándose con otra mujer, decidió dejarse llevar y entregarse a otro hombre después de llevar más de tres años sin follar.

Tuve el placer de "redesvirgarla" tras ese parón sexual en su propia casa. Ella deseaba chuparme la polla y disfrutarmela oralmente, pero la cosa acabó a cuatro patas y siendo penetrada.

Llegué a su casa tras tener cuidado que una vecina fisgona no estuviese al acecho. Me abrió la puerta y la cerró al entrar yo. Llevaba una bata grande.


La hice sentar en el sofá y la hice desnudar. Observé unos pechos enormes, caídos y con pezón muy muy grande que me excitaron. Los acaricié y noté que la mujer estaba muy caliente.

Le puse mi collar de sierva dócil (el de color blanco) y sentada en el sofá le dije que abriese bien la boca y me diese placer. Ella misma, me sacó la polla del pantalaón diciendo:

- Aiii, qué gusto. cómo voy a disfrutar. por fin...

Me la chupó con demasiada violencia, demasiada succión, que tuve que decirle cómo chuparme la polla y todo.

Sobé sus tetas mientras me la chupaba como una auténtica desesperada. Le hice mamar los cojones también con delicadeza y a pajearme mientras yo le daba polletazos en la cara y ella parecía disfrutar con ello.



Pasados unos 20 minutos de mamada decidí penetrarla. Así que la puse a cuatro patas en el sofá y observé sus genitales, absolutamente deliciosos:



Goma y para dentro. Dentro de su coño el calor era intenso. Me sorprendió y mucho la estrechez de su vagina. Era deliciosamente estrecha (tres años sin follar y no haber parido nunca), es una de las mejores mujeres que he penetrado y el placer que me otorgaba su coño chorreante era extremadamente delicioso. En cuestión de unos minutos la mujer se corrió. Noté mucho jugo que incluso bombeé fuera de su coño peludo y empezó a correarle coño abajo.

Por mi parte basta decir que la monté a cuatro patas por el coño hasta que me vinieron ganas de correrme. Paré y quise eyacular en el rostro de la hembra.

Así que la hice sentar en el sofá y la hice pajearme medio minuto hasta que mi semen copó su cara de vicio, de una casada que disfrutó sin duda.

Cuatro besos y hasta la próxima.


viernes, 10 de enero de 2014

Dominando a Marta

Se trata de una de mis experiencias más gratificantes, es por ello que quería compartirlo con todos vosotros y todas vosotras, sobretodo con mis experiencias de pintor "amateur" de vecinas. Algo que he hecho durante algunos veranos, como bien sabeis mis seguidores más aferrados.

Hará unos ocho años y en pleno agosto no se me ocurrió otra cosa que aceptar un trabajo de verano durante tres días para pintar el piso de la amiga de mi madre, una tal María.

Me encargué de buscar cinco bidones de pintura blanca y unas brochas y sin apenas haber pintado en mi vida me lancé a la labor veraniega de pintar su piso.

María tiene una hija, entonces yo tenía 27 años y su hija, Marta, 32. Ella me ayudó en algunas tareas, como retirar algunos muebles y colocar papeles entre los dos para ir tapando muebles, puertas y ventanas.

Me di cuenta de lo buena chica que era y enseguida nos caímos bien, sobretodo cuando ella llegaba de la playa por el mediodía, con unas amigas y tras una ducha de rigor tenía la voluntad de ayudarme con el trabajo sucio.

El primer día fue para retirar muebles y tapar con periódicos todo aquello que podía ser manchado de pintura, no obstante ya pinté el pasillo y los techos de los baños y la cocina. Me fuí a casa con un dolor de cervicales tremendo de mirar hacia arriba con la alargadera y la brocha.

Al día siguiente empecé con la pintura en serio y me sorprendió ver a Marta en casa. Estuvimos charlando un buen rato mientras su madre no estaba y al al poco seguí con mi tarea de la pintura.

La noté algo rara, pero tuvo la amabilidad de preparme un bocata para desayunar que agradecí de muy buen grado. La mañana pasó y una habitación quedó bien pintada, dando además una segunda mano a los techos y al pasillo. A la hora de comer me fuí para casa.

Por la tarde al llegar, Marta estaba con su madre acabando de comer y yo empecé con lo que tenía entre manos. Su madre nada más acabar fue a pasear con unas amigar, una actividad que hacía cada día.

La tarde fue corta y ese día finalicé la habitación principal y una tercera más pequeña. Así que me dispuse a irme para casa. Me fuí a la primera habitación que pinté y allí empecé a cambiarme de ropa.

La cosa fue rápida y sin darme cuenta, con los pantalones medio subidos, levanto la cabeza y veo a Marta en el arco de la puerta de la habitación mirando. Una mirada seductora había en aquéllos ojos que hicieron ruborizarme en cero coma.

Ella se aventuró a decirme sólo una cosa:

- Si quieres, ya sabes dónde estoy.

Y de inmediato salió de la habitación y yo proseguí con mi vestimenta, con la cara ardiendo y más roja que un pimiento. ¿Qué quería decir con eso? Ni idea... Siempre he sido un poco corto para estas cosas, pensé.

Tras acabar de vestirme la llamé por la casa pero no me contestó. Eché un ojo a la cocina y a las habitaciones recién pintadas. No estaba.

Me acerqué a la suya que era la única que no iba a pintar debido a que la habían pintado de otro color hacía pocos meses y encontré la puerta medio cerrada. La volví a llamar, indicando que iba a irme ya. Ella tenía la llave para abrirme.

- ¿Hola? , dije en su puerta- ¿Estás ahí?. De pronto se aclaró la voz con una pequeña tos, por lo que adiviné que sí estaba allí.

- Marta. ¿Puedes abrirme la puerta? Ya he acabado.

No dijo nada.

Piqué un poco en la puerta pero estaba casi abierta. Se deslizó y acabó abriéndose.

Vi a Marta en su portátil, escuchando música con los cascos, Me percaté de un dibujo que tenía sobre el escritorio. Era el símbolo del icono circular de sumisión. Lo había impreso y estaba elaborando un colgante con unos avalorios metálicos y cuero.

Al notar que se abría la puerta se giró, se quitó los cascos y me dijo:

- Me encontraste, al fin. - dijo ella sin ocultar lo que estaba haciendo.

- Sí, claro... No me contestabas, así que he tenido que buscarte.

Se levantó de golpe, cogió las llaves que estaban sobre su escritorio y me dijo:

- Lo has hecho bien...

- Bien?- dije yo.

- Sí.- dijo ella.

- No entiendo.- Repliqué.

- Todo ha quedado muy bien pintado.- dijo ella.

- Así es. Espero que también le guste a tu madre.

Me abrió la puerta y al despedirnos me alejé unos metros. Me llamó justo antes de picar el ascensor y mirándome fíjamente me soltó otra frase incoherente:

- Ya lo has visto, y yo también.

- ¿Cómo? - Dije yo.

- Haz lo que tengas que hacer. - Inmediatamente se metió en casa y se acabó la conversación.

Me fui para casa. Esa noche pensé en esa situación y me pareció subrealista. Me surgieron multitud de preguntas: ¿Era sumisa? ¿Quizá le gustó el símbolo y no sabía qué era? ¿Qué quería decir con aquellas frases? ¿Sabía que lo había visto? ¿Lo había preparado a propósito para que lo viese? Si había sido así, ¿Esperaba que un Amo al verlo supiese qué debía hacer? Era el caso! ¿pero cómo domar a la hija de la amiga de mi madre? ¿Y si luego todo resulta una confusión?

La chica me gustaba. Siempre me han gustado las mujeres mayores que yo y, siendo gordita como era, realmente el prototipo de mujer que me atrae más.

Decidí probarla y ver si realmente ella deseaba someterse a mí. Así que elaboré para el día siguiente algo sutil, realmente del nivel que lo había preparado ella, ya que finalmente entendí que bien podía ella haberlo preparado todo para mostrar su rol ante mí, sin ser demasiado directa y explícita, había sido inteligente.

Al día siguiente, con el objetivo de finalizar la pintura del piso me dispuse a ir a casa de la amiga de mi madre . Era lunes y María trabajaba, yo ya lo sabía, así que me encontré con Marta de nuevo. Nada más verla Marta llevaba atado al cuello el colgante que había elaborado la tarde anterior.

Era algo muy sutil, disimulado. Sólo alguien amante del BDSM entendía qué era el símbolo. Ella también debía saberlo, pensé de nuevo.

Nada más entrar en casa vi que habían limpiado mucho, algo que me supo mal porque tenía previsto hacerlo esa mañana. Sólo me faltaba repasar y dar alguna mano de pintura adicional, para poner muebles después.
En la casa sonaba la canción de ACDC, For Those About To Rock. We salute you. Ella vestía de negro, casi como una chica gótica, pero sin maquillar.

- No sabía que te gustaba ACDC.- le dije.

- Sí, me gusta el rock y el heavy desde siempre. - Me contestó ella.

- ¿Ah sí?. Yo toco la guitarra eléctrica cuando tengo un rato.- le dije.

- Un día debería enseñármelo.- concluyó ella.

¿Ha dicho "debería"?, pensé yo... Eso me ha parecido. ¿Realmente ha dicho "Un día debería enseñármelo" ? ¿Enseñarle el qué? ¿La guitarra? ¿cómo toco? ¿cómo puedo tocarla? ¿a la guitarra? ¿o a ella? Otra vez preguntas en mi mente.

- Veo que está todo limpio. - dije al fin.

- Sí, ayer le dije a mi madre que estaría bien empezar a dejar todo lo que ya estaba pintado, limpio.

- Déjame poner los muebles entonces. Pensaba limpiar yo durante esta mañana.- le dije.

- Bueno... -dijo ella- así podrás hacer otras cosas, no? - aclaró ella.

Sí, sí. otras cosas, pensé para mi interior.

De nuevo esa linda_mirada se fijó en mis ojos y tras aguantarle la mirada finalmente cedió y bajó los párpados. ACDC sonó como una explosión en la radio y un grito del cantante pareció romper nuestro silencio.

Ella se dirigió a un lugar indeterminado de su casa y yo empecé a mover muebles, sin cambiarme de ropa, puesto que no quería manchar ninguno, ahora que no tenían plásticos ni papeles por encima.

Inicié mi plan y moví el mueble del comedor con una distribución diferente y colgué los cuadros de otra manera. Esa esa mi excusa. Fuí a la cocina y cogí un trapo.

- ¿Marta? Ven un momento, por favor. Quiero enseñarte algo.

Ella apareció de su habitación y le dije:

- Tengo una sorpresa para tí.

- ¿Ah sí? - pareció sonreir...

- Sí, he hecho algún cambio en el comedor. Pero quiero que sea una sorpresa. Déjame que te ponsa esto en los ojos para que no puedas verlo aún.

- Vale! - aceptó ella.

Le vendé los ojos y pareció que aquello era el inicio de algo especial, puesto que no encontré ningún inconveniente por su parte. Una vez sin visión, la llevé al comedor y ella de pie en el centro puso las manos a la espalda, esperando.

No hice nada. Silencio.

Pasaron unos veinte segundos y seguí callado, sin moverme.

Ella permanecía quita, de pie, en silencio y con las manos detrás.

Medio minuto.

Un minuto.

Un minuto y medio.

Ya era mía...

Nada más pensar en eso ella lentamente acercó una mano a su colgante y lo acarició para posteriormente volver a poner la mano detrás de la espalda.

Así me gusta, pensé internamente, manteniendo el silencio.

Tras un par de minutos en total silencio empecé a caminar a su alrededor intentando hacer ruido de pasos con los zapatos y de forma muy lenta.

Ya no hay duda. Se está entregando.




PD.- Especialmente pensado para mi linda_mirada.

viernes, 3 de enero de 2014

Sin pensarlo, me convierto en voyeur

Esto ocurrió en noviembre, en esa semana en que se tiró lloviendo tres o cuatro días. Estaba yo leyendo un libro en casa y con la lluvia tan pancho que decidí acercarme a la playa a ver cómo estaba el mar de revuelto. Me acerqué a una playa de Gavà, ciertamente alejada de vida y me llevé el libro para seguir leyendodentro del coche, en plan relax.

Estuve un ratito leyendo y al cabo de poco, otro coche que estaba allí aparcado arranca y hace algún movimiento extraño acercándose al mío. En paralelo, aparece un tío por su ventanilla y me dice: - Voyeur?

- Ein?

Pues eso, una pareja allí en la playa en el coche. Y por algún motivo buscaban un voyeur. Pues nada, nada, les dije que sí.

Pues nada, abrieron los cristales y me dejaron ver. Ella le chupaba la minga y él hacía ver que le gustaba.

Creo que fue cosa de 5 minutos, hasta que él se corrió y se largaron sin decir nada.

No tuve tiempo ni de cerrar el libro.

Creo que esta es la experiencia sexual más triste de mi vida, pero... Ahí queda. Ja ja.

Eso sí, la chica, una veinteañera rubia teñida, tenía unos pechos fabulosos.

Saludos!

martes, 10 de diciembre de 2013

Con una Heavy

Hola amig@s. Hoy quiero expresar una nueva experiencia con una mujer espectacularmente sumisa, a la par que buena chavala.

Se trata de Ainhoa, una chica de sevilla que es Heavy! Tiene 23 años, alta, con un pelazo hasta la cintura, castaña y siete tatuajes:

- Uno en el antebrazo derecho, un águila con un escorpión en el pico, a todo color.

- Otro en un pecho, con una calavera pequeña con unos ojos rojos y fumando un puro, junto con un trival que le rodea casi hasta la espalda y hasta el cuello.

- Dos más en sus pies, que lleva totalmente tatuados con difersos motivos florares, cintas y espinos y donde pone: True Love.

- Otro en la espalda, bastante grande que sale una llave, un reloj de arena y una daga muy decorada.

- Dos más en cada antebrazo, trivales varios y algunas palabras en latín que vienen a decir algo como el poder de la naturaleza. Uno de ellos en fase de tatuaje aún.

Pues nada, que es una amiga de mi hermana, que desde hace años parece que yo le gustaba. Uno se entera de cada cosa...

En el cumpleaños de mi hermana estuvo ella y se comentaba que había dejado al novio, un heavy también así como ella, que se había ido con una chica latina gótica (menudo lío de heavys y góticos, je je je).

La chavala, en el cumpleaños charló conmigo bastante rato y me confesó haber estado superenamorada de mi cuando era una chavalilla.

Le dije que aún era una chavalilla a pesar de tener 23 años y que le llevo muchos años. Ella dijo que ahora ya es mujer. Y yo le repliqué que qué significaba eso? Ella contestó enseguida diciendo que si no lo sabía es que no había madurado aún (se ajustó la camiseta que llevaba mostrando su figura y su silueta de chica bien moldeada).

Al finalizar la fiesta ella se despidió antes de nadie y yo al cabo de media hora también me fue. Ella me abordó en la calle, estaba en el coche esperando.

Me dijo: - Sube! rápido. .- Subí sin decir nada.

Enseguida me dijo: -Quieres probar a esta mujer?

- Sí ,le dije.

Me llevó a aun descampado y me pidió que se lo hiciese muy duro. Ella puso canciones de Iron Maiden, que me habían gustado en mis épocas jóvenes y que a ella también le gustaban ahora.

Mientras la tenía totalmente desnuda y la estaba enculando mientras le agarraba las tetas fuertemente y le decía lo puta que era, lo guarra y lo puerca, estaba sonando la canción siguiente:


En fin. Acabamos pegado un polvo de dos horas en el coche, con mucha sumisión. Ya es hora que esta chica se deje follar cada semana por mí, ya que le he dicho que la quiero como sumisa. Ella ha aceptado! MMmmmm.. Tengo ganas que llegue el próximo viernes!

domingo, 24 de noviembre de 2013

El marido escuchaba la follada por el móvil

Una noche, como otras, chateaba en una página de parejas liberales, cuando contacté con un matrimonio de la zona. 38 y 40 años.

Enseguida congeniamos, tras confirmase que les gustaba mucho el juego cornudo-señorona. Tras un buen rato de charla me dijeron: - Propón alguna cosa para ahora.

Y les dije que para ahora no podía. Necesitaba un tiempo para cuadrar una eventual cita. Les dije si les iba bien al día siguiente por la tarde-noche. Aceptaron.

Les propuse quedar en el parking de un centro comercial, en tal zona del mismo y a tal hora, como sigue:

Al llegar ellos ya estaban allí, dentro de su coche y como ya habíamos quedado,aparqué enfrente de ellos, con el carril de circulación del parking entre ambos coches.

Encendí la luz interior de mi vehículo para indicarles que era yo. Al verme ella bajó para, delicadamente atravesar el carril de coches, y dirigirse a mi coche. Se subió y sin mediar palabra, la tomé de la carita y acerqué su boca a la mía para besarla. Su marido desde el coche de enfrente miraba atento.

Ella me acarició la cabeza y pasó su suave mano por mi cuello. Me dijo:

- El cornudo de delante quiere escuchar cómo disfruto, pero ahora está celoso, sin poder escuchar lo que te estoy diciendo.

- Pues dime algo bien guarro para que tenga un buen motivo para sentir algo de celos. - le dije yo.

- Vale. - dijo ella- Quiero ser follada como una autentica zorra, quiero gemir debajo tuyo como si fuese tuya. Quiero tu polla en mi boca y que me llenes de leche la cara.

- Vale, pero antes quiero tocarte un poco delante de tu marido, así sin que pueda hacer nada.

Y seguidamente metí mi mano bajo su falda, separé el tanga y palpé el chocho peludete que tenía. No estaba nada mal. Metí un dedo y luego otro. Ella separó bien los muslos y echó la cabeza hacia atrás, acariciándose el pecho. Su marido miraba desde su coche y yo miraba a ver qué hacía: Parecía que se le movía un brazo: se la estaba pelando.

Saqué los dedos y se los hice lamer a Patricia, que así es como se llamaba, o eso me dijo.

Arranque el coche y me la llevé a una habitación por horas.

Una vez allí llamamos a su marido y pusimos el manos libres. Así habíamos quedado en hacerlo.

Empecé a follarla mientras su marido escuchaba por el móvil los quejidos y ruidos sexuales que practicaba si esposa conmigo. No se callaba para nada y no hacía más que decir lo bien que lo pasaba, que si tócame los pezones, que si métemela por el culo, que si quiero tu semen en mi cara, en mi cara. No! dámelo en la boca, quiero tragarlo!

Una hora de sexo con ella que fue fantástico.

He quedado un par de veces más con ella haciendo la misma historia y ahora se deja azotar el culo y atar las tetas con una cuerda y con pinzas. Algo que su marido también debe escuchar por el móvil mientras se pajea en su coche pensando en cómo lo estará pasando su mujer,