domingo, 8 de enero de 2017
Trío con un Caní
Quedé con ellos con la intención de follarme a la esposa y él, como siempre, pajearse mirando y meterse el dedo en el culo, como le gusta. Pero me propusieron una fantasía que tenían desde hace tiempo.
La fantasía en sí era subir al coche ella y yo, en la parte de atrás y el cornudo conducir, algo que ya habíamos hecho muchas veces, y donde ella y yo podemos disfrutar de nuestros cuerpos, tocamientos, sexo oral y besos mientras el cornudo mira por el retrovisor.
Pero esta vez el cornudo me propuso hacer lo del coche pero buscar una pareja de choni i caní que nos miren. De esa forma salimos con el coche en busca de sexo por el parquing de una discoteca de jóvenes.
Al llegar al aparcamiento el cornudo se acercó con el coche a una pareja de veinteañeros, ella rubia de bote pelo corto, buen cuerpo, él con crestita pero medio rapado. A lllegar a ellos, que andaban por el parquing en dirección a la discotera, bajé el cristal de atrás y les dije:
- Eh, chavales! Mirad qué hay aquí.
Ellos se asomaron y como no vieron a la mujer del cornudo desnuda con las piernas abiertas y a mí tocándole los pechos de forma lasciva. LEs dije:
- ¿Os apetece ver cómo me follo a esta señora y su marido, mira?
El chaval dijo que sí pero miró a su novia pero ella se ruborizó y se fueron. Nada... mala suerte.
Un poco más adelante había un chaval que iba solo de unos 23 o 24 años. Le dije lo mismo y el tío se animó. Subió al coche, junto con nosotros dos y el marido con la polla fuera mientras conducía. Se iba tocando.
En el coche el chaval empezó a sobar ala hembra de pies a cabeza. Empezó a comerle las piernas y los pies, los sobacos ,las manos, las tetas... Todo. No tenía ningún problema en chuparle nada a la señora.
Es entonces cuando ella empezó a gemir como le gusta. A perrear y a gritarle al cornudo, lo que estaba disfrutando ella con dos pavos de polla erecta para su coño dulzón y chorreante...
El cornudo iba a mil, al final siguió conduciendo por la autopista y fuimos a una casa abandonada a follarnos directamente a la mujer entre el caní y yo. Llegamos y el cornudo sacó el colchón inflable habitual para estas cosas, lo conectó al mechero del coche y ale, a hincharlo. Dos minutos mientras el cani y no nos comíamos a su mujer por el coño y el culo y el cornudo nos preparó una camita socorrida pero funcional, con una sabanita y todo sobre el colchón inflable. La señora necesitaba ser complacida.
Lo intentamos los dos por el coño, las dos pollas, medio metidas el su chocho chorreante y medio peludo. Luego el cani la empotraba por el coño como un desesperado, como un zombie compulsivo y gruñiendo sucios insultos para la hembra y su cornudo marido y yo gozando del ano de la chica. Que como su marido sabe, es una de las partes que más me gusta penetrarle a su señora.
Más tarde le dejé al cani darle por el culo a la chica y ella encantada:
- Dame cabrón, soy una puta sucia y asquerosa. Mira Antonio cómo me follan dos machos de verdad. CABRONNN!!!
Entre culo y coño la señora quedó bien complacida. Ambos eyaculamos sobre la cara y pechos de la señora y luego su marido se dedicó a lamer su coño sucio y nuestras corridas.
Aún se me pone tiesa de pensar en esta experiencia.
jueves, 7 de enero de 2016
Haciendo fotos a pareja madura
Conocí a esta pareja en un local liberal y tras tomar una copa con ellos me confesaron que les apetecía mucho ser fotografiados así y sobretodo filmados por un chico mientras este hacía comentarios de lo que estaba viendo.
Esa misma noche en el local liberal y en un reservado, con el móvil de él hice una filmación pornográfica mientras el marido desnudaba a la mujer, la tocaba, la mostraba a la cámara, le separaba los muslos, enseñaba su vagina y su ano bien abiertos y acabaron masturbándose ambos en la cama mientras yo los filmaba con la polla fuera, pajeándome y haciendo comentarios guarros.
No es mucha cosa, pero es algo morboso, no creéis?
Un saludo.
martes, 5 de enero de 2016
Penetrando a Montse después de 3 años sin follar
Tuve el placer de "redesvirgarla" tras ese parón sexual en su propia casa. Ella deseaba chuparme la polla y disfrutarmela oralmente, pero la cosa acabó a cuatro patas y siendo penetrada.
Llegué a su casa tras tener cuidado que una vecina fisgona no estuviese al acecho. Me abrió la puerta y la cerró al entrar yo. Llevaba una bata grande.
La hice sentar en el sofá y la hice desnudar. Observé unos pechos enormes, caídos y con pezón muy muy grande que me excitaron. Los acaricié y noté que la mujer estaba muy caliente.
Le puse mi collar de sierva dócil (el de color blanco) y sentada en el sofá le dije que abriese bien la boca y me diese placer. Ella misma, me sacó la polla del pantalaón diciendo:
- Aiii, qué gusto. cómo voy a disfrutar. por fin...
Me la chupó con demasiada violencia, demasiada succión, que tuve que decirle cómo chuparme la polla y todo.
Sobé sus tetas mientras me la chupaba como una auténtica desesperada. Le hice mamar los cojones también con delicadeza y a pajearme mientras yo le daba polletazos en la cara y ella parecía disfrutar con ello.
Pasados unos 20 minutos de mamada decidí penetrarla. Así que la puse a cuatro patas en el sofá y observé sus genitales, absolutamente deliciosos:
Goma y para dentro. Dentro de su coño el calor era intenso. Me sorprendió y mucho la estrechez de su vagina. Era deliciosamente estrecha (tres años sin follar y no haber parido nunca), es una de las mejores mujeres que he penetrado y el placer que me otorgaba su coño chorreante era extremadamente delicioso. En cuestión de unos minutos la mujer se corrió. Noté mucho jugo que incluso bombeé fuera de su coño peludo y empezó a correarle coño abajo.
Por mi parte basta decir que la monté a cuatro patas por el coño hasta que me vinieron ganas de correrme. Paré y quise eyacular en el rostro de la hembra.
Así que la hice sentar en el sofá y la hice pajearme medio minuto hasta que mi semen copó su cara de vicio, de una casada que disfrutó sin duda.
Cuatro besos y hasta la próxima.
miércoles, 10 de junio de 2015
Cajera Mercadona andaluza
Morbo no... lo siguiente.
Ya sabéis mi debilidad por la mujer de verdad. La señora natural, cougar, post-milf y maduraza. Me pone el cuerpo femenino castigado y muy señorona en la calle pero muy sucia en la cama.
Tiempo he tenido para ligar poco a poco con una cajera del mercadona al que acudo. Un cumplido por aquí, otro por allí, interesarme por ella cuando la había visto un poco estresada o hacerla reír con un chascarrillo de cuñado con la cuenta que me daba.
Un viernes le atreví a preguntarle si era de la ciudad y me comentó que no, de un pueblo de al lado. Más adelante "descuidadamente" dejé caer mi número de teléfono escrito en una tarjeta con mi foto al sacar el dinero para pagar, pero nada... no se dio por aludida.
Al final un día le dije que si no hacía descansos y me dijo que puntualmente, así que la invité a tomar un café y estuvimos charlando. Los meses fueron sucediendo y puntualmente fuimos tomando algún café más, charlando semanalmente, etc.
Al llegar navidad compré una caja de bombones y fui a pagar a su caja y le dije que se los regalaba. Se quedó a cuadros y me dijo que no podía aceptarlos y dejarlos allí. Le dije que no había problema, que se los llevaría al salir del trabajo y así se los llevaba a casa. Aceptó.
A la hora acordada la esperé en el aparcamiento y la vi salir, sin el uniforme de rayas verdes y blancas habitual, así que le dije:
- Oh! no te reconocía sin el uniforme. Con él me das más respeto.
Ella rió y me dijo:
- Te gustan los uniformes?
Le dije:
- Sí, en general me gustaban pero habían otro tipo más sugerentes.
Estuvimos hablando un rato en el parking y le regalé los bombones, le deseé feliz navidad y nos despedimos con un tímido beso en la mejilla.
Al despedirnos, ella se alejó a su coche y yo al mío. Se giró y me dijo:
-Estoy casada.
Y yo me giré, la miré y le dije:
- Debo pedirle permiso?
Ella calló por un instante y me dijo tímidamente.
- No... pero necesito que vayas muy poco a poco.
Medio año después estaba desnuda en un hotel debajo mío con las piernas abiertas y jadeando como una pervertida, recibiendo mis embestidas dentro de su coño. Acabé enamorándome de ella como un condenado, por su sencillez sexual, su desparpajo andaluz y su feminidad a flor de piel.
Woooow! menuda mujera! soy incapaz de acabármela!
jueves, 5 de junio de 2014
Masturbando a Sandra
Uno de mis colegas me dijo:
- He conocido una chica que no quiere penetración pero si jugar con dos tíos a pajas, tocamientos y mamadas.
Pues nada... dimos el placer que necesitaba esta dama
Así que en casa de mi colega, quedamos y ella una chica muy tímida pero abierta de miras y con gans de disfrutar con hombres pero sin penetraciones vagino-anales.
Besos en la boca, tocamientos por todas las partes de su cuerpo (vulva sin meter dedos) y ano (metiendo dedos), templanza de pezones, chuparle las piernas y los pies, comerle el coño y el culo (menudo hartazgo de tanto chupar!!) y ella mamarnos las pollas con delicadeza... Al final nos marturbamos los tres, ella frotándose el clítoris y nosotros dos pajeándonos sobre sus mamas.
viernes, 10 de enero de 2014
Dominando a Marta
Hará unos ocho años y en pleno agosto no se me ocurrió otra cosa que aceptar un trabajo de verano durante tres días para pintar el piso de la amiga de mi madre, una tal María.
Me encargué de buscar cinco bidones de pintura blanca y unas brochas y sin apenas haber pintado en mi vida me lancé a la labor veraniega de pintar su piso.
María tiene una hija, entonces yo tenía 27 años y su hija, Marta, 32. Ella me ayudó en algunas tareas, como retirar algunos muebles y colocar papeles entre los dos para ir tapando muebles, puertas y ventanas.
Me di cuenta de lo buena chica que era y enseguida nos caímos bien, sobretodo cuando ella llegaba de la playa por el mediodía, con unas amigas y tras una ducha de rigor tenía la voluntad de ayudarme con el trabajo sucio.
El primer día fue para retirar muebles y tapar con periódicos todo aquello que podía ser manchado de pintura, no obstante ya pinté el pasillo y los techos de los baños y la cocina. Me fuí a casa con un dolor de cervicales tremendo de mirar hacia arriba con la alargadera y la brocha.
Al día siguiente empecé con la pintura en serio y me sorprendió ver a Marta en casa. Estuvimos charlando un buen rato mientras su madre no estaba y al al poco seguí con mi tarea de la pintura.
La noté algo rara, pero tuvo la amabilidad de preparme un bocata para desayunar que agradecí de muy buen grado. La mañana pasó y una habitación quedó bien pintada, dando además una segunda mano a los techos y al pasillo. A la hora de comer me fuí para casa.
Por la tarde al llegar, Marta estaba con su madre acabando de comer y yo empecé con lo que tenía entre manos. Su madre nada más acabar fue a pasear con unas amigar, una actividad que hacía cada día.
La tarde fue corta y ese día finalicé la habitación principal y una tercera más pequeña. Así que me dispuse a irme para casa. Me fuí a la primera habitación que pinté y allí empecé a cambiarme de ropa.
La cosa fue rápida y sin darme cuenta, con los pantalones medio subidos, levanto la cabeza y veo a Marta en el arco de la puerta de la habitación mirando. Una mirada seductora había en aquéllos ojos que hicieron ruborizarme en cero coma.
Ella se aventuró a decirme sólo una cosa:
- Si quieres, ya sabes dónde estoy.
Y de inmediato salió de la habitación y yo proseguí con mi vestimenta, con la cara ardiendo y más roja que un pimiento. ¿Qué quería decir con eso? Ni idea... Siempre he sido un poco corto para estas cosas, pensé.
Tras acabar de vestirme la llamé por la casa pero no me contestó. Eché un ojo a la cocina y a las habitaciones recién pintadas. No estaba.
Me acerqué a la suya que era la única que no iba a pintar debido a que la habían pintado de otro color hacía pocos meses y encontré la puerta medio cerrada. La volví a llamar, indicando que iba a irme ya. Ella tenía la llave para abrirme.
- ¿Hola? , dije en su puerta- ¿Estás ahí?. De pronto se aclaró la voz con una pequeña tos, por lo que adiviné que sí estaba allí.
- Marta. ¿Puedes abrirme la puerta? Ya he acabado.
No dijo nada.
Piqué un poco en la puerta pero estaba casi abierta. Se deslizó y acabó abriéndose.
Vi a Marta en su portátil, escuchando música con los cascos, Me percaté de un dibujo que tenía sobre el escritorio. Era el símbolo del icono circular de sumisión. Lo había impreso y estaba elaborando un colgante con unos avalorios metálicos y cuero.
Al notar que se abría la puerta se giró, se quitó los cascos y me dijo:
- Me encontraste, al fin. - dijo ella sin ocultar lo que estaba haciendo.
- Sí, claro... No me contestabas, así que he tenido que buscarte.
Se levantó de golpe, cogió las llaves que estaban sobre su escritorio y me dijo:
- Lo has hecho bien...
- Bien?- dije yo.
- Sí.- dijo ella.
- No entiendo.- Repliqué.
- Todo ha quedado muy bien pintado.- dijo ella.
- Así es. Espero que también le guste a tu madre.
Me abrió la puerta y al despedirnos me alejé unos metros. Me llamó justo antes de picar el ascensor y mirándome fíjamente me soltó otra frase incoherente:
- Ya lo has visto, y yo también.
- ¿Cómo? - Dije yo.
- Haz lo que tengas que hacer. - Inmediatamente se metió en casa y se acabó la conversación.
Me fui para casa. Esa noche pensé en esa situación y me pareció subrealista. Me surgieron multitud de preguntas: ¿Era sumisa? ¿Quizá le gustó el símbolo y no sabía qué era? ¿Qué quería decir con aquellas frases? ¿Sabía que lo había visto? ¿Lo había preparado a propósito para que lo viese? Si había sido así, ¿Esperaba que un Amo al verlo supiese qué debía hacer? Era el caso! ¿pero cómo domar a la hija de la amiga de mi madre? ¿Y si luego todo resulta una confusión?
La chica me gustaba. Siempre me han gustado las mujeres mayores que yo y, siendo gordita como era, realmente el prototipo de mujer que me atrae más.
Decidí probarla y ver si realmente ella deseaba someterse a mí. Así que elaboré para el día siguiente algo sutil, realmente del nivel que lo había preparado ella, ya que finalmente entendí que bien podía ella haberlo preparado todo para mostrar su rol ante mí, sin ser demasiado directa y explícita, había sido inteligente.
Al día siguiente, con el objetivo de finalizar la pintura del piso me dispuse a ir a casa de la amiga de mi madre . Era lunes y María trabajaba, yo ya lo sabía, así que me encontré con Marta de nuevo. Nada más verla Marta llevaba atado al cuello el colgante que había elaborado la tarde anterior.
Era algo muy sutil, disimulado. Sólo alguien amante del BDSM entendía qué era el símbolo. Ella también debía saberlo, pensé de nuevo.
Nada más entrar en casa vi que habían limpiado mucho, algo que me supo mal porque tenía previsto hacerlo esa mañana. Sólo me faltaba repasar y dar alguna mano de pintura adicional, para poner muebles después.
En la casa sonaba la canción de ACDC, For Those About To Rock. We salute you. Ella vestía de negro, casi como una chica gótica, pero sin maquillar.
- No sabía que te gustaba ACDC.- le dije.
- Sí, me gusta el rock y el heavy desde siempre. - Me contestó ella.
- ¿Ah sí?. Yo toco la guitarra eléctrica cuando tengo un rato.- le dije.
- Un día debería enseñármelo.- concluyó ella.
¿Ha dicho "debería"?, pensé yo... Eso me ha parecido. ¿Realmente ha dicho "Un día debería enseñármelo" ? ¿Enseñarle el qué? ¿La guitarra? ¿cómo toco? ¿cómo puedo tocarla? ¿a la guitarra? ¿o a ella? Otra vez preguntas en mi mente.
- Veo que está todo limpio. - dije al fin.
- Sí, ayer le dije a mi madre que estaría bien empezar a dejar todo lo que ya estaba pintado, limpio.
- Déjame poner los muebles entonces. Pensaba limpiar yo durante esta mañana.- le dije.
- Bueno... -dijo ella- así podrás hacer otras cosas, no? - aclaró ella.
Sí, sí. otras cosas, pensé para mi interior.
De nuevo esa linda_mirada se fijó en mis ojos y tras aguantarle la mirada finalmente cedió y bajó los párpados. ACDC sonó como una explosión en la radio y un grito del cantante pareció romper nuestro silencio.
Ella se dirigió a un lugar indeterminado de su casa y yo empecé a mover muebles, sin cambiarme de ropa, puesto que no quería manchar ninguno, ahora que no tenían plásticos ni papeles por encima.
Inicié mi plan y moví el mueble del comedor con una distribución diferente y colgué los cuadros de otra manera. Esa esa mi excusa. Fuí a la cocina y cogí un trapo.
- ¿Marta? Ven un momento, por favor. Quiero enseñarte algo.
Ella apareció de su habitación y le dije:
- Tengo una sorpresa para tí.
- ¿Ah sí? - pareció sonreir...
- Sí, he hecho algún cambio en el comedor. Pero quiero que sea una sorpresa. Déjame que te ponsa esto en los ojos para que no puedas verlo aún.
- Vale! - aceptó ella.
Le vendé los ojos y pareció que aquello era el inicio de algo especial, puesto que no encontré ningún inconveniente por su parte. Una vez sin visión, la llevé al comedor y ella de pie en el centro puso las manos a la espalda, esperando.
No hice nada. Silencio.
Pasaron unos veinte segundos y seguí callado, sin moverme.
Ella permanecía quita, de pie, en silencio y con las manos detrás.
Medio minuto.
Un minuto.
Un minuto y medio.
Ya era mía...
Nada más pensar en eso ella lentamente acercó una mano a su colgante y lo acarició para posteriormente volver a poner la mano detrás de la espalda.
Así me gusta, pensé internamente, manteniendo el silencio.
Tras un par de minutos en total silencio empecé a caminar a su alrededor intentando hacer ruido de pasos con los zapatos y de forma muy lenta.
Ya no hay duda. Se está entregando.
PD.- Especialmente pensado para mi linda_mirada.
viernes, 3 de enero de 2014
Sin pensarlo, me convierto en voyeur
Estuve un ratito leyendo y al cabo de poco, otro coche que estaba allí aparcado arranca y hace algún movimiento extraño acercándose al mío. En paralelo, aparece un tío por su ventanilla y me dice: - Voyeur?
- Ein?
Pues eso, una pareja allí en la playa en el coche. Y por algún motivo buscaban un voyeur. Pues nada, nada, les dije que sí.
Pues nada, abrieron los cristales y me dejaron ver. Ella le chupaba la minga y él hacía ver que le gustaba.
Creo que fue cosa de 5 minutos, hasta que él se corrió y se largaron sin decir nada.
No tuve tiempo ni de cerrar el libro.
Creo que esta es la experiencia sexual más triste de mi vida, pero... Ahí queda. Ja ja.
Eso sí, la chica, una veinteañera rubia teñida, tenía unos pechos fabulosos.
Saludos!






